miércoles, 7 de junio de 2017

1 . Diré como nacisteis


Tengo siete caprichos en la piel, no sabría explicarte como se tejen, son esquivos y a menudo pienso que se mueven cuando cierro los ojos. Las noches en vela hago guardia sobre ellos y en alguna ocasión he tenido que cerrar la ventana para que la brisa no los descoloque.
Están ahí, su situación natural: a placer.
Los recorro con los dedos intentando encontrar una conexión que le otorgue sentido a este impar, dos, tres... me pierdo y vuelvo otra vez.
Cada uno cuenta una historia y es el caso de que la primera de ellas ha llamado hoy al recuerdo para volver...
-1-
Entendiendo y aceptando que lo que no puede ser... no puede ser, cogieron el camino más arduo y beligerante, porque no eran ni temerosos ni sencillos y haciendo gala del mayor de los desatinos se amaron bajo el manto del futuro, en una primavera que recuerda décadas, al menos tres.


"Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos, 
Como nace un deseo sobre torres de espanto, 
Amenazadores barrotes, hiel descolorida, 
Noche petrificada a fuerza de puños, 
Ante todos, incluso el más rebelde, 
Apto solamente en la vida sin muros (...)".
LUIS CERNUDA

*Pintura de Jackson Pollock, The Deep, 1953. 

domingo, 30 de abril de 2017

Armonía

"La lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado"... sin duda, Borges.
En el pasado donde todo es ya y donde nada acaba nunca. Un refugio de permanente bienestar, si a lo selectivo de la memoria nos aferramos y si en el afán de intentar la felicidad nos instalamos.
Y qué primavera más extraña, no nos ha dejado terminar de mudar la piel. No nos ha permitido acabar de desperezarnos y abrir las alas, ni buscar refugio por si llovía. A pie cambiado.
Ya ha llovido, qué razón tienes Borges.

Un poco, un alivio del cielo para nuestras vísceras más secas que de costumbre.
Nuestras súplicas han sido escuchadas, en algún eco remoto del más remoto de los deseos. Baña el campo y hay que dar las gracias a los cielos, a la tierra, a los orantes. Nos bañan las pupilas y por fin respiro, porque esa luz que brilla gris no me daña, pienso con algo de claridad y se abre otro mundo nuevo, distinto al que fue cuando llovía.
Pero llueve y llovía y qué primavera más extraña Borges, renacen y mueren los sentimientos más extremos con la naturalidad de la flor que brota, sin querer, con un poco de sol, con a penas dos gotas de agua.


"Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto

Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto"
JORGE LUIS BORGES
 
 
* Pintura de Salvador Dalí, "Primeros días de primavera", 1929. 

miércoles, 8 de febrero de 2017

El otro amor

Ya está aquí, reconozco el sonido de su coche en la puerta del hotel. Los nervios me comen por dentro, me alegro de no haber comido demasiado en el camino, seguramente vomitaría sobre el cuadro que está en la pared coronando la cama. La habitación es sublime pero ese paisaje me genera desasosiego por la cantidad de colores que atesora.
Me asomo a la ventana, ya no está, habrá llegado a la recepción. En cinco minutos estará delante de mí, sofocado por el día que lleva y con esa ansiedad...
Voy al baño de dos saltos y me miro en el espejo por enésima vez. El pelo a medio peinar, como a él le gusta, los labios ligeramente pintados, sutil rubor en las mejillas y los ojos negros, grandes, perfilados hasta la extenuación.
Me ajusto la blusa todo lo que puedo, sujeta a la cintura por dos finas cuerdas que piden a gritos separarse. Recuerdo que siempre me dice lo bien que me quedan estos pantalones y sonrío.
Me bajo de los tacones, ¿estoy relajada no?, no necesito tanta compostura.
Enciendo un cigarro en la ventana, las vistas me desarman y ahora entiendo a la perfección qué enamoró a Woody Allen en cada rincón de esta ciudad.
Pienso en quitar ese cuadro cuanto antes, no lo soporto.
Suena la puerta, destrozo el filtro contra el alfeizar, suena la puerta tímidamente, más tímidamente que nunca. Proyecto en un segundo las palabras que debo articular: ¿qué tal el viaje, muy cansado? o ¡cómo me alegro de que estés aquí!, ¿había un tráfico horrible verdad? no se... quizá con un "hola" bastará.
Abro la puerta, ahí está, sonriente, con el pelo revuelto por el temporal y la maleta de una noche en la mano.
- Solo tenemos unas horas, pasa y bésame.


 

lunes, 30 de enero de 2017

Mea culpa

Perdóname, padre, porque he pecado.
Es ahora cuando pongo sobre la mesa la realidad que todos han experimentado alguna vez: nada pasa, todo queda, solo duerme. Se ha despertado la ansiedad que ansiaba todo lo que me daba.
Soy culpable de no gestionar la intensidad ni los tiempos, ¿cómo podrán los demás mantenerse en la cuerda de este circo sin caer al vacío diecisiete mil veces?
Soy culpable de darlo todo cuando me apremia el corazón y no saber defenderme cuando ya no puedo dar nada.
He pecado, de soberbia y de ilusión. He pecado soñando que lo peor de mi aflora para lucharte, con quién haga falta. Soy culpable, de destrozar mis posibilidades y tragarme la amargura que yo misma patrociné de por vida. Mi vida, mis días, mi amargura infinita.

Saboreo cómo le sientan a mis pies los tuyos, en una suerte de empatia que ya creía tener. Y es cierto, duele, duele tanto que ahoga. Nunca imaginé que hubiera podido infringir este desaliento.
Y, además, no es suficiente, el dolor nunca arrecia, solo se duerme... y he despertado, llevándome las noches en vela de tu almohada a la mía, compartiendo en dúo sádico con la soledad.
Me pesa, me destroza, me ahoga el recuerdo. Me mata, me quema, me arde por dentro.
Ahora deambulo por las palabras buscando un consuelo que nadie puede otorgarme y es que nada pasa, todo queda, solo duerme.

"Inmune a las miradas 
que me quieren rozar .. 
me esfumo, lo asumo, lo juro .. "


Fui tu sangre, tú mi espejo, la osadía.
Fui tus días, tú mi piel, el abrazo.
Fui la lágrima, la esperanza y la risa...
¿Alguien podría haberte amado más?

Perdóname, padre, porque he pecado. Penitente me dirijo hacia abajo, al fondo de todo, donde la luz no acaricia ni las mañanas ni las tardes, donde no se nos están concedidas las segundas oportunidades.

Ahora, ¡mírame, no dejes de mirarme! he de conformarme, ya solo me queda un privilegio: hacerme grande en tu mirada.


Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados, qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor sabiendo que el placer es ese esclavo innoble que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.
Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni esperanza.Solo en mi casa abierta sobre el puerto otra vez empezar a quererte,otra vez encontrarte en el café de la mañana sin que tanta cosa irrenunciable hubiera sucedido.Y no tener que acordarme de este olvido que sube para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos y no dejarme más que una ventana sin estrellas.


JULIO CORTÁZAR

*Pintura de Marlene Dumas.

jueves, 19 de enero de 2017

Oro

-No escribes Ohara

No tengo gran cosa que contar, ni si quiera desahogos para insomnes. Condenado el corazón al ostracismo, en un destierro permanente, firmado y corroborado en letras de oro.

Un frio helador que camina hacia un templado que no se si mi piel podrá soportar. Es el justo medio de todas las cosas. ¿Después? puede que un punto y aparte que no presagie casi nada y lo diga todo. 
Es la sensación que se traduce en algunos terrenos entendidos en un "cuando tu puedas yo ya no querré" esa desidia que lo llena todo con frases hechas y asentimientos prolongados que se vuelven costumbre.
Por lo demás, caminos sin final, múltiples y escarpados, a prueba de meritoria resistencia.  
Y para frases hechas: "quien me entienda que me compre".

-¿Qué quieres Ohara?

Nada, absolutamente nada, el vacío está lleno de un gran clamor...

En letras de oro he rubricado esta pereza emocional. Y el oro no miente. 
Solo un deseo: que todo cuente, que todo sume, que todo nos desborde una vez más. 


"Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amàs
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caìda la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazòn
habìa que tirarlos
habìa que llorarlos
habìa que inventarlos otra vez"
JULIO CORTAZAR



sábado, 31 de diciembre de 2016

Diecisiete.

"Like a flower... waiting to bloom..."
Si no he contado mal han sido treinta y un millones quinientos cincuenta y seis mil novecientos veintiseis, suspiro arriba suspiro abajo, sin sumar las veces que me he quedado sin aliento, los cambios de hora y demás desfases naturales. Tras un año narrado con la tinta de la eternidad, con todo lo olvidable e inolvidable que tienen las cosas que no caducan... aquí está la que escribe relatando la historia de la que se duele, lo de siempre y un número más. 
Un viejo idilio que no se va. 

Con las cuentas echadas y las devoluciones hechas, a falta de rubricar un final que no augura más que un futuro de libertad sin cuartel. 
Con el corazón despegando el vuelo hacia terrenos con menos exabruptos y más mar. 
Haciendo un hueco en la maleta que nunca uso, para llenarla de diecisietes.

Con todo y por todo, brindo por las hojas que quedan por empañar y los soles que las sequen allá donde caiga. 
Por las bienvenidas y los "adiós", con portazo y sin peinar. 
Por la tinta que me ahoga y desata la garganta. 
Por las contradicciones y la belleza de la incomprensión que es el motor de la rebeldía. 
Por tu carne y la mía, unidas en el desconcierto que es la vida, en un plano inalcanzable que ya ni tú entenderás. 
Por el tiempo y el espacio, en un cóctel de risa y amargura, como siempre en su punto (perdonen, lo justo para no matar).

Brindo por el grito ahogado, que no me quiten la desesperanza, que no me quiten la tristeza, que no me quiten la derrota, toda esa realidad que nadie quiere, será la diferencia que nos haga brillar. 
Qué bonito ser uno mismo a pesar de lo diferente, ¿verdad? 

...Por las manecillas de un reloj que no para de girar, por los propósitos, las banalidades y mañana... Si, sobre todo por mañana, que es siempre ahora y todavía, que siempre será... 


"Siento que algo solemne va a llegar a mi vida. 
¿Es acaso la muerte? ¿Por ventura el amor? 
Palidece mi rostro, mi alma está conmovida, 
y sacude mis miembros un sagrado temblor. 

Siento que algo sublime va a encarnar en mi barro 
en el mísero barro de mi pobre existir. 
Una chispa celeste brotará del guijarro, 
y la púrpura augusta va el harapo a teñir. 

Siento que algo solemne se aproxima, y me hallo 
todo trémulo; mi alma de pavor llena está. 
Que se cumpla el destino, que Dios dicte su fallo, 
para oír la palabra que el abismo dirá."
AMADO NERVO

*Pintura de Francis Bacon

viernes, 9 de diciembre de 2016

Superlativo

Acostada mirando al techo. Son días blancos... todo el blanco que admiten mis ojos cansados.
Blanco y neutro, infinito y excitante. Blanco sobre blanco, en una inmensidad que no acostumbramos a ver.
Estoy acostada mirando al techo y no puedo dejar de darle al play, suena "pictures of you" en bucle. Una curiosa conversación entre mis ganas y la acción del brazo, se entienden como si estuvieran a las puertas de celebrar tres décadas de relación, y no ejecutan más que un movimiento lento y acompasado en busca de unos minutos más de ensoñación.
Esas guitarras suenan a tristeza esperanzadora, no se si me entendéis. Los Cure me saben a oscuridad resplandeciente, como estos días fríos, helados y temibles, pero definitivamente luminosos...
Solo puedo pensar en lo mucho que  me gustaría tener un cervatillo sobre la cama, moteado en dulzura blanca y nevada, como en un sueño extraño y superlativo, a medio metro de mi cabeza, mirándome con la misma indiferencia con la que yo observo este techo.
"You were stone white. So delicate. Lost in the cold. You were always so lost in the dark"
Voy a explotar, lo sé. Pero suena "pictures of you" una vez más, una menos para el final y estos días son tan blancos... ¿Y si dejo que me inunden las lágrimas hasta ver a través de ellas un cervatillo sobre mi cama?



"(...)Quizá en la muerte para siempre seremos, 
cuando el polvo sea polvo, 
esa indescifrable raíz, 
de la cual para siempre crecerá, 
ecuánime o atroz, 
nuestro solitario cielo o infierno"
Jorge Luis Borges

viernes, 2 de diciembre de 2016

A no ser...

No voy a posponerlo más. Si ha de curar que primero sangre. Saco el bisturí cargado de tinta y empapo las hojas así:
Hoy me he acordado de lo infeliz que soy sin tu presencia y un nuevo abismo se ha abierto ante mis pies.
Lejos queda ya esa noche en la que "volamos a París" sin movernos de la ciudad. Nada podía destruirnos entonces porque de la manera en la que nos teníamos nada podía estropearse.
Después, la torpe intensidad que le da alas a este corazón se disparó en el sentido contrario a las agujas de nuestro reloj. Ya no caminábamos en la misma dirección, ya las realidades se hundían en una neblina insuperable, ya no había ni París, ni nocturnidad, ni insomnio para dos, ni dulces remordimientos...
Remato la historia en lo alto de una montaña rusa en soledad, sin saber dónde estás pero si qué haces. Querer, amar a tu manera lo que es enteramente tuyo. Y yo salgo disparada en una suerte de curvas mortales con la velocidad a favor y las ganas de desaparecer en lo más alto de las nubes, donde nadie me ve. Donde se esconden las incertidumbres, como en los azules de Picasso.

Tú no lo sabes, pero esta es la última que vez que te escribo, la próxima será a tu recuerdo y, con suerte, se habrá ido contigo.

"Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte y que si lo hiciera , no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te hago mío con sólo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser"

martes, 1 de noviembre de 2016

El año que no tuvo otoño

Escribo bajo demanda de las emociones.
Delineo las letras que forman sentencias con los impulsos que me brotan del corazón, nada más y nada menos.
Por eso entiendo la premura de tu olvido y tu inocente querencia hacia mi memoria.
Lo entiendo porque ya lo he escrito antes.
Pero nada de esto obliga a mi caprichosa insistencia a no imaginar cuando quiera como le sienta a mi piel tus manos. Es recuerdo y es anhelo, nunca podrías tocar de la misma manera lo que no es igual a cada minuto.
Crece la incertidumbre mientras no estamos compartiendo el aire y se hace grande la certeza del olvido acordado. Además, es otoño y no llueve, no existen días blancos que empujen la voluntad hacia afuera, que dispongan mis manos a pelear bajo el torrente y olvidar más rápido.

Te ganaste mi alma en una partida desigual, me cobraré la deuda cuando cierre los ojos...
Y, pese a no querer defenderme, a "rendir mis naves en tu mar" y aceptar el devenir de las cosas como tantas y tantas veces, hoy si, me complace recordar que  "el sol es para todos, la playa es para quién la merece"...


"No tienes tú la culpa si en tus manos 

mi amor se deshojó como una rosa: 
Vendrá la primavera y habrá flores... 
El tronco seco dará nuevas hojas. 



Las lágrimas vertidas se harán perlas 
de un collar nuevo; romperá la sombra 
un sol precioso que dará a las venas 
la savia fresca, loca y bullidora. 



Tú seguirás tu ruta; yo la mía 
y ambos, libertos, como mariposas 
perderemos el polen de las alas 
y hallaremos más polen en la flora. 



Las palabras se secan como ríos 
y los besos se secan como rosas, 
pero por cada muerte siete vidas 
buscan los labios demandando aurora. 



Mas... ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera! 
¡Y toda primavera que se esboza 
es un cadáver más que adquiere vida 
y es un capullo más que se deshoja!
ALFONSINA STORNI

* Pintura de Vasili Kandinski, Autumm II, 1912.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Otro final...

En las horas mudas en que la muerte vuelve a visitarnos, bien sea en caja de pino recién consumada -DEP- bien con la apariencia de aniversarios nefastos -1.096 días contamos ya sin ti- entiendo que debe ser lo que viene la tendencia natural.

Pienso en las armas para generar el fin, violento o no, del dolor, la desesperanza, la decepción y la tristeza. Pienso en que no poseo más utensilio que mi pluma, plagada de saliva y desencuentro, para fabricar múltiples finales...
La misma pluma que resucita a los muertos cuando quiere, da notoriedad a quién menos lo merece y relata sueños, fantasías y medias verdades.

Delego en ella la capacidad de llevarse por delante lo que no está escrito, la suerte de entender lo que no se puede explicar y el encanto de bailar con la tinta a placer.
Caprichosa y ligera, amanece antes para ver si lo que viene puede ser contado, anochece después para preparar el camino y rubricar algo digno de ser soñado...

Cuánto peso soportas sin haber elegido mi mano.

Sabrás perdonarme si no te doy descanso, sobrevivo por tu infinita bondad y te devolveré hasta la última coma cuando necesites descansar, pero ahora... ahora hago uso de quién sólo puede salvarme esta vez y te sentencio, pluma, a ser el sicario de mi alma y a que lo mates si no consigo eliminarlo de mi piel.




"¡Recibe en la frente este beso! 
Y, por librarme de un peso 

antes de partir, confieso 

que acertaste si creías 
que han sido un sueño mis días; 
¿Pero es acaso menos grave 
que la esperanza se acabe 
de noche o a pleno sol, 
con o sin una visión? 
Hasta nuestro último empeño 
es sólo un sueño dentro de un sueno.

Frente a la mar rugiente 
que castiga esta rompiente 

tengo en la palma apretada 

granos de arena dorada. 
¡Son pocos! Y en un momento 
se me escurren y yo siento 
surgir en mí este lamento:
¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo 
retenerlos en mis dedos?
¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera 
salvar uno de la marea! 
¿Hasta nuestro último empeño 
es sólo un sueño dentro de un sueño?"
EDGAR ALLAN POE


* Pintura de René Magritte, The dawn of cayenne, 1926. 

martes, 4 de octubre de 2016

La alegría de no tenerte nunca

Esto no es la realidad, esa realidad... este mundo nos pertenece y se condensa en órbitas heptagonales que giran a nuestro alrededor, solo por unas horas y solo donde nadie nos ve.
Es la exclusividad de la nocturnidad... un engaño que no es tal porque los ojos no mienten.

"You are so beautiful to me..."

ni si quiera sabes que Joe Cocker la está rasgando en la garganta para nosotros pero no importa, redondea nuestro espacio a pesar de ti...
Nos persiguen los demonios con las notas de jazz que has encargado para mí, en ese vehículo veloz con destino a un corto plazo, al infierno de la media noche y de ahí a la eternidad, donde nunca mueren las historias que contienen un "encanto" obligatorio por quiénes las protagonizan.
Mírate y mírame, somos tan extraños... deliciosa complicidad desde el movimiento de mis manos hasta la seguridad de tus pies.
Esto no cuenta para nadie más, es un mundo paralelo en el que nos ha ganado la invisibilidad.
Somos eclipses, lluvias de estrellas, meteoritos... imprevisibles y con una periodicidad insospechada, un mes, un año o nunca más, que más da, cuando no se sabe, cuando no se tiene qué perder no importa, si jugamos jugaremos y desde luego siempre para ganar.

"...¿ Can´t you see?"

Gracias Joe.


No, no fue tan efímera la historia 

de nuestro amor: entre los folios tersos 
del libro virginal de tu memoria, 
como pétalo azul está la gloria 
doliente, noble y casta de mis versos. 



No puedes olvidarme: te condeno 
a un recuerdo tenaz. Mi amor ha sido 
lo más alto en tu vida, lo más bueno; 
y sólo entre los légamos y el cieno 
surge el pálido loto del olvido. 



Me verás dondequiera: en el incierto 
anochecer, en la alborada rubia, 
y cuando hagas labor en el desierto 
corredor, mientras tiemblan en tu huerto 
los monótonos hilos de la lluvia. 



¡Y habrás de recordar! Esa es la herencia 
que te da mi dolor, que nada ensalma. 
¡Seré cumbre de luz en tu existencia, 
y un reproche inefable en tu conciencia 
y una estela inmortal dentro de tu alma!"
AMADO NERVO

* Pintura de Rene Magritte.