domingo, 25 de febrero de 2018

Limerencia

Ahora otorgamos a la saliva
el divino gesto de unir y liberar.
Cama, cielo, suelo.
Frio, beso, encierro.
Los párpados, las lenguas, los miembros
construyen el calor del tacto
desde la tempestad de tu boca
hasta el remanso de mi piel.
Calculo el tiempo que resta para erigir el final
y desgasto los dedos contándote caricias.
Tú me coronas de flores gastadas
con verbos que sacian mi lengua una y otra vez
¿Quién puede creer que el reloj corre?
Centímetro a centímetro rezo con intensa devoción
sobre este solar atardecer
uno, dos, tres…
Juro sobre tu pecho que recordarás,
en la boca está la memoria,
este silencio que sabe a nosotros.
Cama, cielo, suelo.
Frio, beso, encierro.
Escondo los secretos como en un sueño,
las lágrimas brotan para volver a la piel,
el eco que delata está recogido en el cajón,
despierta, bésame y vete.


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